Ventajas numéricas vs. ventajas posicionales
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Autores: Pablo Sarinelli, Ramiro Hertimian & Sebastian Domínguez en Colaboración con @Sudanalytics.
Despejemos dudas desde el comienzo. El fútbol es un deporte que se practica en igualdad numérica. Por lo menos ese es el punto de partida y eje fundamental del reglamento. Paridad de condiciones independientemente de la calidad de los intérpretes. Todos comienzan 11 vs. 11.
Ahora bien, si a partir de este equilibrio ahondamos en presiones orientadas y hombres liberados en los sectores opuestos, esta historia se pone divertida. En ciertos pasajes del juego las matemáticas dejan de ser una ciencia exacta para convertirse en un ábaco que se altera dependiendo de los roles y de los espacios ocupados.
Como ejemplo práctico:
En un 1433 el lateral por izquierda se ubica sobre la línea y sin pase claro; ¿el extremo y lateral opuesto de su equipo, juegan? Sin existir posibilidad de conexión la cuenta se altera. Quien presiona lo hace 11 vs. 9, sabiendo que ante un cambio de orientación el recorrido del balón otorga tiempo para reordenarse. El famoso efecto acordeón que, en el lenguaje táctico del fútbol se denomina basculación. Arrigo Sacchi, exitosísimo entrenador del Milán de los 90s solía realizar sesiones de entrenamiento en las que los cuatro defensores se ejercitaban sujetos por una soga. Esto obligaba a que los jugadores del sector opuesto al balón, supuestamente inactivos, debiesen condicionar sus movimientos dependiendo del posicionamiento de quien más cercano a la pelota se encontraba.
Pero pasemos a un reciente encuentro por el Torneo Argentino: River vs. Colón.
El local inició 1343 enfrentando un 1433 propuesto por la visita. No obstante, la alteración del marcador y el contexto del juego obligaron a modificar los planes. Colón se puso en ventaja gracias al tanto de Rodrigo Aliendro a los 3 minutos de iniciado el partido. Sin embargo, al minuto 14, el sabalero sufrió la expulsión de Gonzalo Piovi. Fue entonces que el estratega visitante, Eduardo Domínguez, con su equipo ganando, decidió adaptar su sistema a un 1441.
Prólogo aparte, aquí comenzó lo bueno. River dispuso de una ventaja numérica en la planilla de alineaciones pero que no logró replicar en situaciones de iniciación; aquellas acciones en las que resulta conveniente tomar riesgos para atraer futbolistas rivales y generar espacios en sectores de ataque. El conjunto de Marcelo Gallardo utiliza frecuentemente demasiados futbolistas por delante de la primera línea de presión rival y esto genera una cuenta que altera el equilibrio. ¿Qué acontecía en el devenir del encuentro? Colón disponía de 9 futbolistas en campo propio para contener a 6 de su rival que intentaban ofrecer líneas de pase detrás de ese primer obstáculo de presión. Los sobrantes cuatro componentes millonarios (Maidana, Rojas, Pinola y Enzo Fernández) actuaban a 70 metros del arco contrario, sin presentar demasiada amenaza.
Parado táctico promedio de River durante el 1er tiempo y durante el 2do tiempo
Colón alternó presiones intermitentes efectivas con Bernardi saltando por izquierda en oposición a Maidana; y con el colombiano Goez haciendo lo propio por derecha sobre Pinola en primer lugar, para terminar luego sobre Rojas.
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Haciendo la lectura de esta situación, el entrenador riverplatense mandó al campo a su nueva incorporación: Braian Romero. De esta forma el dueño de casa quitó un futbolista del fondo para sumar otro efectivo en sector de ataque.
¿Esto alcanzó para resolver el inconveniente? Durante el primer tiempo no. La presión alternada de Colón siguió incomodando a River en salida, complicando la fluidez del juego en el local.
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Tanto es así que Colón amplió el margen a dos goles tras una gran combinación entre Goez y, la figura de la cancha, el joven e incontenible a campo abierto, Farías. El juvenil se movió por todo el frente de ataque, alternando entre derecha e izquierda y buscando tomar a Maidana y a Pinola a campo abierto, exponiendo así la diferencia en velocidad, fruto de la edad y de las habilidades propias.
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El delantero santafesino ya lleva mostrando toda su guapeza desde su debut en primera. Disfruta del uno contra uno. Tras aparecer en la máxima categoría, y en promedio por 90 minutos, Farías es el 8vo futbolista que más duelos en ataque disputa: 18,5.
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El problema se hizo más evidente aún durante el segundo tiempo cuando a pesar de los cambios realizados, todos de corte ofensivo, la tendencia persistió. River disponía de cuatro jugadores en fase de iniciación, por delante de la primera línea de presión de Colón: Maidana, Pinola, Fernández y Zuculini. Excluyendo entonces a esos futbolistas (ponerlos por delante de la zona de presión rival casi que los elimina de cualquier amenaza), nuevamente, la zona ofensiva quedaba emparejada por un 6 versus 9 con nítida ventaja para el oponente.
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Una vez más, la superioridad numérica no se traduce, necesariamente, en superioridad posicional. River, por decisión propia y por estrategia rival, iniciaba el juego ante un solo jugador de Colón sin lograr ventajas en los pases hacia adelante. Desde el banco de los suplentes, mientras tanto, Eduardo Domínguez (DT sabalero) indicaba a sus dirigidos que no se preocuparan por ese intento de contracción lejano a las zonas de riesgo.
Ya entrando en los últimos 30 minutos Colón aceptó que River progresara por afuera y decidió poblar la franja central del campo teniendo como bastiones fundamentales a Lértora, sus zagueros centrales y su arquero Chicco. El local profundizó mucho por las bandas, algo que Domínguez optó como plan para sostener la diferencia. Colón llevó a su rival a una cifra récord en cuanto a centros por las bandas (51, sumando tiros de esquina).
Podríamos pensar que esto repercute en un gran peligro, es verdad. Aunque si de números hablamos, y continuando con el concepto de la cantidad de efectivos en acción, Colón volvió a imponerse en la zona más trascendente, dentro del área:
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Tener más jugadores en cancha no se traduce, obligatoriamente, en un elemento desequilibrante para el desarrollo del juego. En tiempos actuales, la búsqueda de muchos entrenadores pasa por fomentar la capacidad interpretativa de sus futbolistas. En efecto, resulta más consecuente interpretar la disponibilidad y la ocupación de los espacios para explotar zonas “francas” del rival. Xavi Hernández, posiblemente uno de los jugadores más inteligentes de todos los tiempos, describió en una entrevista: “Yo entiendo el fútbol como espacio / tiempo… Hay gente que habla de contra ataque, de ataque rápido (…) el vocabulario lo pones como a ti te gusta. Yo prefiero decir -el espacio está ahí y el tiempo lo tendrás… quédate aquí y ya te lo llevaremos el balón-”.
River tiene como rasgo característico la mira directa en el arco rival. Suele buscar atajos para lastimar en el último tercio del campo de juego. Estas situaciones seguramente lo inviten a elaborar planes alternativos para explotar mejor las ventanas de los rivales aún en contextos eventuales.
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